dissabte, 16 de novembre de 2013

TEMPERAMENTO

Un estudiante zen acudió a Bankei y se quejó; "Maestro, tengo un temperamento ingobernable. ¿Cómo puedo arreglarlo?"

"Tienes algo muy extraño", contestó Bankei. "Déjame ver que es lo que tienes"

"Justamente ahora no te lo puedo enseñar", respondió el estudiante.

"¿Cuándo me lo podrás enseñar?", preguntó Bankei.

"Surge inesperadamente", respondió el estudiante.

"Entonces", concluyó Bankei, "no debe ser tu verdadera naturaleza. Si lo fuera, podrías mostrármelo en todo momento. Cuando naciste, no lo tenías, y tus padres no te lo dieron".

Pensemos en ello". A veces pensamos que somos de una determinada forma de ser y que esta no la podemos cambiar. Es muy común escuchar frases como: ¡Yo soy así y no puedo hacer nada más! ¿Qué voy a hacer, si es mi carácter? Siempre me lo han dicho: ¡no eres bueno para...!

Pero tal como dice el maestro Bankei, nuestra naturaleza no es algo inmutable; sino algo que nosotros podemos modificar y transformar.

Primero, reconozcamos  los rasgos de nuestro carácter que no nos gustan y qué hacemos para mantenerlos. A continuación, pensemos en el carácter que deseamos adquirir.

Como reza el famosos dicho: "siembra un pensamiento y recogerás una acción, siembra una acción y recogerán un hábito, siembra un hábito y recogerás un carácter".

Jeroni Hernandez
Psicoterapia y meditación en Sabadell

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