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dissabte, 14 d’abril del 2018

En quina situació m'identifico?

Avui pensant en la nova estació de la natura. La primavera, em venia al cap una expressió en anglès: “To declutter” que més o menys estaria en la línia de deixar anar tot allò que ja no necessitem i donar-ho, o desfernos-en per fer espai a noves coses, objectes o fins i tot projectes en la nostra vida.

Esta totalment comprovat de mil formes diferents que les persones ens aferrem de forma bastant obsessiva tant a coses materials com a persones, idees i/o projectes innecessaris o sense sortida.

Això està totalment relacionat amb “l’aferrament” o "attachment". No poder deixar anar res que estigui o hagi passat per les nostres mans o per la nostra vida. Arribaríem i arribem a no deixar anar ni a les persones que no volen estar el nostre costat.

Es el cas de les parelles que han deixat d’estimar-se o que un dels dos ja no estima i no vol seguir vivim amb la parella.

De families que ni s'entenen ni s'estimen, però que no es volen deixar anar per por o per esperit de possessió malaltissa.

Tots coneixem casos del que acabo de dir, o potser tu que estàs llegint aquestes línies et sentis identificat amb el que estic dient.

Una de les màximes o dites més coneguda o més escoltada del budisme es: Hem d'arribar a la conquesta de "la desafecció i el desaferrament”. No sentir-nos lligats a res per no ser o esdevenir esclaus de res.

En diferents línies filosòfiques, el treball personal principal consisteix a arribar al punt de que res no ens posseeixi: ni persones, ni objectes ni idees.

D'aquesta forma arribaríem a la llibertat total com a essers humans. Res ni ningú no ens faria sentir malament quan no ho tenim, ja que la antiga necessitat externa, l’haurien vençut amb la nostra plenitud interna.

En teràpia veiem molt sovint els problemes que aquesta necessitat provoca en les persones: Passant de ser essers lliures a esclaus. Incapaços de desenganxar-se d’una persona tòxica o una parella maltractadora. Incapaços de deixar una feina per aspirar a d’altres més apassionants i engrescadores. Incapaços de desprendre’s d’objectes fins al punt de viure envoltats de coses inútils que no deixen lloc perquè arribin de noves. Incapaços de deixar enrere i transcendir les  idees limitants que engarjolen la ment en un perpetu i castrador bucle.

L’altra part negativa d’estar enganxat és la inseguretat i la por que provoca a la persona adonar-se que no pot prescindir de res o de persones concretes, perquè el sol fet de pensar-hi li provoca un estat d’angoixa que desencadena en sentiments i pensaments desestabilitzants.

L’objectiu d’escriure aquestes línies és perquè ens puguem preguntar si amb la nostra conducta ens sentim essers lliures o esclaus d’una o un altra forma.

Ens podria ajudar contestar aquestes preguntes.

  • Tinc lligams dels que no sigui capaç de desprendrem quan vull?
  • Els puc identificar?
  • Quant de temps i energia em prenen?
  • En soc conscient de la limitació que suposen per a mi?
  • Els he intentat deixar sense èxit, o quin grau d’èxit he tingut?
  • Quines emocions generen en mi la incapacitat de desfer-me’n?

I acabem amb la pregunta més important.

  • Com canviaria la meva vida sense aquests lligams?
  • Puc quantificar tots els avantatges de sentir-me lliure?

I acaba fent una llista de tots els beneficis que obtindries  amb aquest canvi en la teva forma de viure.



Jeroni Hernàndez
Terapèuta i Coach Personal a Sabadell

dijous, 19 d’octubre del 2017

Giorgio Nardone: “Tenemos que habituarnos a vivir con la probabilidad y no con la certeza”

Cada día tomamos decisiones. A cada momento. A veces somos más conscientes de ello, otras ni nos damos cuenta; unas son más banales, otras más trascendentales. Pero siempre estamos tomando decisiones. Y es que la vida nos obliga continuamente a elegir. Pero no por habitual, esta práctica sea más placentera. Todo lo contrario. Hay personas que tienen miedo a decidir, que sienten pánico ante la idea de tener que escoger. Y eso las puede llegar a incapacitar en su día a día, porque como asegura el psicólogo Giorgio Nardone en su último libro, El miedo a decidir , un día u otro nos tocará decidir.

Delegar la responsabilidad de elegir en otros, explica Nardone, es una de las tácticas que utilizan estas personas ante el pánico que experimentan frente a una elección. “Pero sólo eres libre cuando eres responsable de tus decisiones”, explica el psicólogo italiano a La Vanguardia. “Es un gesto de libertad diaria, pero la mayoría quiere menos responsabilidad, cuando en realidad, a mayor responsabilidad, mayor libertad”, remata.

Sólo eres libre cuando eres responsable de tus decisiones
GIORGIO NARDONE (Psicólogo)

Ante la toma de una decisión, hay cinco miedos, según Nardone, que pueden entrar a escena:
El miedo a equivocarnos, a no estar a la altura, a exponerse al juicio de los demás, a perder el control y a la impopularidad. El primero es el más recurrente, quizás el más universal, y es que “queremos evitar el error”, esgrime este psicólogo. Mientras que tras el segundo puede esconderse una baja autoestima, o lo que vendría a ser lo mismo: la idea de no ser capaz “de tomar la mejor decisión”, como relata en el libro este especialista, creador de la Terapia Breve Estratégica y uno de los mayores exponentes de la llamada Escuela de Palo Alto.

El miedo a exponerse al juicio de los demás, como el de equivocarse, quizás sea uno de los más extendidos, aunque seguramente constituya uno de los más paradójicos. Y lo es por el simple hecho de que lo que piensen los demás de una persona trasciende al control de ésta. Es una utopía querer controlar los juicios de los otros, como lo es querer tener la certeza de que seremos capaces de controlar la nueva situación que se derive de la toma de una decisión.

Ya lo decía Buda: “La búsqueda de certidumbre conduce a la incertidumbre”. 

“No hay que caer en la trampa del exceso de rigor”, escribe Nardone en su última obra, y es que “conduce a la asfixia de la capacidad”. “Tenemos que acostumbrarnos a vivir con la probabilidad y no con la certeza, porque de ahí sólo partimos hacia la inseguridad y al bloqueo”, agrega.

Con respecto al miedo a la impopularidad, Nardone resume su punto de vista a través de una sentencia muy explícita: “Saberse amado es una necesidad primordial, pero la necesidad de sentirse amado por todos es su expresión disfuncional”. Al final todo se reduce a lo que hace ya más de 1.500 años sentenciaba el filósofo estoico Epicteto: “No son los hechos en sí los que perturban a los hombres, sino los juicios que los hombres formulan sobre los hechos”.
Una idea, ésta, que Nardone remata en su libro citando a Ludwig Wittgenstein, quien aseguraba que “la realidad es el fruto del lenguaje que utilizamos para describirla”.

Preguntas incorrectas

Hay que tener en cuenta también que, a veces, la respuesta a un dilema se convierte en una quimera porque la pregunta está mal planteada y, en consecuencia, no tiene solución, tal como defendía Immanuel Kant. “O concretamos las preguntas o lo único que hacemos es crear contextos indecidibles”, señala Nardone. Para este psicólogo también es necesario acabar con la idea falaz de la existencia de decisiones irrevocables, porque es un planteamiento incierto. Muchas veces se puede deshacer lo hecho.

La realidad es el fruto del lenguaje que utilizamos para describirla
LUDWIG WITTGENSTEIN (Filósofo)

De lo que relata Nardone en ‘El miedo a decidir’ se extrae la idea de que lo más importante a la hora de elegir es la gestión del miedo. “Sólo quien ha tenido miedo puede ser valiente; lo demás es únicamente inconsciencia”, arguye el psicólogo italiano en su libro. Y es que para él es evidente que todos tenemos miedo, pero la diferencia entre el valiente y el miedoso es que “el primero lo acepta y lo gestiona, mientras que el segundo no lo acepta y lo sufre”. En consecuencia, es evidente que el camino a seguir no es evitar el miedo, ya que “cuanto más se evita”, esgrime, “más se alimenta”. Este psicólogo asegura que la única vía para superar el miedo es evocándolo. Vendría a ser como lo que defendía en su día William Shakespeare, quien postuló que “el loco es aquel que intenta expulsar su propia sombra y se pierde en ella”. Nardone habla de practicar la “tortura voluntaria”, que consiste en dedicar cinco minutos al día a evocar pensamientos e imágenes no deseadas para que la mente acabe rechazándolas con el tiempo. “Es la estrategia de echar más leña al fuego”, apunta.

Así pues, todo se reduce a tener la capacidad de enfrentarnos a nuestros miedos a la hora de decidir, algo relativamente fácil de teorizar pero difícil de llevar a la práctica. Pero lo cortés no quita lo valiente, y como reza un conocido koan japonés: “Aplazar las decisiones nos hace perder la capacidad de decidir”.

Artículo del psicólogo y psicoterapeuta Giorgio Nardone.