dilluns, 29 de desembre de 2014

AÑO NUEVO...¿PROYECTOS NUEVOS?

Si no puedes cambiar tu destino, cambia tu actitud.
Amy Tan.



Estamos en las puertas del Año Nuevo. Como cada año muchísimas personas seguramente estén pensando el clásico y gastado lema de "Año Nuevo, vida nueva", y ya sabemos lo que esto supone. Hacernos una vez más listas de objetivos a cumplir. Nuevos proyectos o retos que metemos en la lista alegremente sin pensar demasiado en nuestra voluntad y claridad para su ejecución, pero...

¿Nos preguntamos qué sucede cuando actuamos así uno y otro año? 

¿Somos conscientes de la falta de autoconfianza que genera en nosotros cada vez que nos fallamos a nosotros en estos objetivos? 

Que cada uno se haga estas preguntas y para contestarlas se remita a los "años nuevos" anteriores.

Algunos de los objetivos clásicos en muchas personas serían estos:

  • Dejar el tabaco.
  • Comenzar una dieta  o adelgazar esos quilitos de más.
  • Apuntarnos a un deporte.
  • Comenzar esa formación que necesitamos.
  • Practicar algún método de relajación, meditación, autocontrol, etc.
  • Controlar más los horarios para poner orden en nuestro día a día.

Antes de ponernos a hacer una lista con estos objetivos que deseamos, seamos sinceros, claros y midamos la importancia real que para nosotros tiene cada objetivo, deseo, reto o como queramos llamarle.

Hagamos una reflexión seria y honesta tanto de la necesidad de ese cambio, como de nuestra capacidad de implicación, nuestra responsabilidad ante las demandas que ese objetivo va a exigir.
No nos lancemos alegremente y con un entusiasmo irreflexivo a cualquier deseo sin más; ya que...

¿Cuál es el resultado cuando hemos fallado en situaciones similares anteriores? 
¿Ha aumentado nuestra autoconfianza o ha disminuido? 
¿Qué imagen damos a los demás y a nosotros mismos cuando nos rendimos?
¿Significa esto que no hemos de ser ambiciosos y buscar cambios en nuestra vida? ¡de ninguna manera!  Sólo que seamos parcos en los deseos y constantes hasta su ejecución para que aumente nuestra autoconfianza y seguridad en la coherencia con la que actuamos.

Podemos hacer un sencillo ejercicio de auto observación: Cuando hayamos elegido el objetivo o cambio que deseamos, hagamos lo siguiente.

Busquemos entrar en un estado de relajación lo más profunda que podamos,
(Basta con que durante unos minutos nos centremos en observar atentamente cómo es nuestra respiración, sin intentar modificarla ni entrar en ningún tipo de crítica sobre lo observado. Al mismo tiempo dejamos pasar cualquier pensamiento que nos venga sin más, sin intentar no pensar; sino sencillamente dejarlos pasar, observando muy atentamente el ritmo, la cadencia, la profundidad o superficialidad de la misma. Tan solo bastarán unos minutos para que entremos en un estado profundo de relajación).

Desde ese estado imaginemos los pasos que gradualmente hemos de dar para ir consiguiendo el objetivo: imaginémoslo lo más fielmente que podamos (¡sin exigirnos, sin presiones, tal como nos salga!).

-A la vez que lo hacemos, vayamos observando el lenguaje de nuestro cuerpo; ¿qué dicen nuestras "tripas"?, ¿Qué sensación tenemos en el plexo solar?-

Como sabemos, este es el punto clave que nos habla de la conexión existente entre nuestras acciones y emociones. Una orientación muy fidedigna es que si cuando estamos en el proceso de imaginarnos todos estos pasos, la sensación es de bienestar, de comodidad, de paz interna, estamos en el buen camino; el deseo es coherente con nuestra actitud ante el mismo; pero si el resultado es lo contrario, sería bueno que analizásemos nuevamente si el objetivo es viable, saludable, coherente y ecológico para nuestra persona y circunstancias actuales; ya que la inteligencia del cuerpo es más fiel que nuestros razonamientos mentales que pueden llevarnos fácilmente al autoengaño.

Tal vez en ese caso, sería conveniente buscar otro objetivo o meta que se adapte más a nuestro estado del momento.

Buena elección y buen Año Nuevo 2015


Jeroni Hernàndez
Terapeuta y Coach Personal en Sabadell

dilluns, 15 de desembre de 2014

AUTORRELAJACIÓN

Colócate en una postura cómoda y proponte dedicar unos minutos únicamente a esta actividad. Centra tu atención solo en lo que vas a hacer es estos momentos. Deja marchar cualquier pensamiento que venga sin prestarle ninguna atención ni enfadarte cuando te vengan.

Realiza varias respiraciones profundas, con el pensamiento en que cuando inhalas, estás llenándote de energía y vitalidad y... cuándo expulsas el aire o exhalas, estás liberando tensiones y aflojando tu cuerpo.

La respiración debe ser lenta, pero activa y profunda, imaginando como si tu cuerpo fuese un saco.
La base del mismo sería más o menos el ombligo y la boca del mismo tus clavículas, así es que comienzas a llenar el “saco” por la base, llenándolo hasta arriba;  después vacías el mismo de forma inversa, lo primero que se vacía es la parte alta, y lo último la boca del saco u ombligo.

Siguiendo esta pauta, haz unas diez respiraciones completas para centrar tu atención .

Ahora... Dirige tu atención al centro de tu frente,  imagina un punto de luz  azul rotando en dirección contraria a las agujas del reloj. Mantén tu atención ahí por unos momentos hasta lograrlo.
Ahora... deja que tus ojos descansen mirando internamente a la base de la nariz, y mientras los mantienes en ese punto...  pon toda tu atención en tu respiración... al tiempo que vas contando en cuenta regresiva del veinte  al uno.    Trata de visualizar y contar cada número a la vez que exhalas el aire con cada exhalación...

20 (exhalación, mientras tratas de visualizar el número)... 19 (ídem)... 18...
Y, mientras vas contando en cuenta regresiva, intercala varias veces la siguientes sugestiones:

"Con cada respiración, me relajo más y más profundamente";
“Antes de llegar al número uno, estará profundamente relajado/a”

17...."Con cada respiración, me relajo más y más profundamente"
16... “Antes de llegar al número uno...”
15... "Con cada respiración, me relajo más y más profundamente"
14... “Antes de llegar al número un..  “
13... "Con cada respiración, me relajo más y más profundamente"
12....“Antes de llegar al número un..  “
y continúas hasta el final.

Una vez llegado al número uno, habrás terminado tu programación de este método, el cual podrás si lo deseas profundizar aún más, contando una vez más del 20 al 1,  o del 10 al 1; pero hagas lo que hagas, recuerda repetirte siempre las sugestiones adecuadas al momento en que estás y deseas mejorar,  y como sugestión final, siempre terminarás con las mismas:

“La próxima vez que repita este ejercicio, entraré en un estado más profundo, más placentero y más útil para mis propósitos”

“Cada vez entraré más rápido y profundamente”

Para salir de esta relajación contarás del 1 al 5, al tiempo que vas respirando más vigorosamente,  moviendo  suavemente  las manos, brazos, pies, piernas,  cuello, al tiempo que vas sugestionándote de que al llegar al cinco te sentirás lleno/a de fortaleza, vitalidad y con la mente bien serena y despejada.


IMPORTANTE. Recuerda que la práctica hace al maestro y que  para que funcione como un reflejo condicionado, deberás practicarlo lo más asiduamente posible hasta que tu mente responda de forma automática, y que para conseguir un cambio en nuestros patrones de conducta o adquisición de hábitos, tenemos que realizar el ejercicio un mínimo de 21 días para conseguir el efecto deseado.

-Para que te sea más fácil seguir el guión, puedes grabarlo con tu propia voz y de esta forma no tendrás distracciones.

dilluns, 1 de desembre de 2014

LA RECERCA D'APROVACIÓ

Si perseguim com a objectiu principal l'aprovació dels altres i ens mantenim en la mateixa com a estratègia per ser valorats, acceptats i estimats, probablement mai aconseguim la resposta que esperem d'ells; però segur que mai aconseguirem la nostra pròpia aprovació.

Aconseguir l'aprovació aliena exigeix un preu molt alt: renunciar a ser nosaltres mateixos. Renunciar a donar la nostra opinió, a expressar el que sentim i com veiem el món i això per la por al rebuig si no opinem, pensem i actuem com creiem "s'espera" de nosaltres.

Algunes de les actituds o formes de comportar-nos quan perseguim aquest objectiu podrien ser:
  • Mostrar una amabilitat que no sentim cap a les persones.
  • Dir "Sí" quan això és el que volem i "No" en cas contrari. - "Cada vegada que dius" si "quan en el teu interior desitges dir" no ", mor una mica de tu mateix (Lair Ribeiro)
  • Fer coses que no sentim, i comportar-nos amb una aparent generositat, que només reflecteix la nostra incapacitat de dir No.
  • Canviar la nostra postura u opinió personal respecte a qualsevol tema si detectem desaprovació davant la mateixa.
  • Fistonejar i adular el nostre interlocutor per guanyar el seu favor. (Popularment: fer la pilota)
  • Sentir-nos tristos i deprimits si els altres no estan d'acord amb nosaltres.
  • Cedir davant d'una persona quan per la seva agressivitat intenta colar-nos tant sigui un producte com una idea.
  • Demanar la corroboració dels altres (parella, pares, amics ..) per defensar la nostra postura personal.
  • No aprovar-nos en forma de vestir, pentinar o expressar-nos fins que no ens sentim aprovats pels altres.
  • Demanar excuses o perdó contínuament per atrevir-nos a parlar o actuar de qualsevol manera.
  • Deixar de preguntar el que no entenem, per por que ens titllin de poc intel•ligents, sense tenir en compte que la intel•ligència és aclarir dubtes per poder avançar.
  • No reclamar allò que creiem injust en un hotel, restaurant o comerç per por que ens mirin malament o pensin malament de nosaltres.
  • Prendre el rol de ser portadors de males noticies i gaudir-ne per atreure l'atenció d'aquesta manera.
Podríem seguir amb una llista infinita de coses que podem fer o deixar de fer per obtenir l'aprovació dels altres.

La recerca d'aprovació és una actitud pròpia de l'ésser humà, de totes les èpoques i de totes les races. L'ésser humà necessita ser acceptat i estimat, però les preguntes que ens hauríem de fer  davant d'aquesta necessitat de l'aprovació, hauria de ser formulada d'una altra manera:

¿Desitgem que ens estimin i acceptin pel que som o pel que pretenem ser?

¿Desitgem que ens coneguin tal com som o pel que se suposa que hauríem de ser?

En aquests casos les persones actuem així perquè pensem que els altres ens acceptaran i estimaran pel que fem i no pel que som, sense adonar-nos que quan actuem d'acord amb els "hauries" o les expectatives que d'aquesta manera ens creem, estem actuant des de la falta de personalitat i autenticitat, perquè evidentment no deixem veure als altres el que sentim, pensem i som des de la nostra pròpia naturalesa. Estem donant als altres una imatge falsa de nosaltres mateixos. Les persones que actuem així som -com el personatge de les mil cares, que utilitza contínuament per tal d'agradar sempre, i que al final no sap ni pot reconèixer-se en cap d'elles-. Llavors les persones ens adonem que no tenim personalitat i pel mateix, ni sentim autoestima ni cap reconeixement cap a nosaltres mateixos.

En aquests casos seria interessant recordar que la majoria de persones tenim tant admiradors com detractors, tants que estan d'acord amb la nostra idees com els que no ho estan. -no podria parlar d'un percentatge-, però segurament podríem estar cap a un cinquanta per cent en els dos bàndols. És a dir, que les nostres idees no sempre agradaran a tothom, igual que les nostres accions o actituds, i ja no ho esperarem perquè contemplem aquesta realitat. Sabent això, tindrem el valor per mostrar-nos tal com som, ja que fem el que fem, pensem el que pensem i actuem com actuem sempre tindrem persones que ho comparteixin i acceptin i persones que ho desaprovin i rebutgin; però reconèixer aquesta realitat ens evitarà caure en el pessimisme, desànim, desmotivació i necessitat de ser aprovats i agradar sempre.

Un exemple del que dic ho podem veure contínuament tant en el món esportiu com en els partits polítics o moviments filosòfics. Tots tenen seguidors i detractors, però no per això deixen de seguir endavant amb els seus equips o ideologies quan tenen un elevat nombre de detractors que no els accepten i més els critiquen.

Tenint en compte això, la propera vegada que algú ens critiqui o no comparteixi les nostres creences o actituds, podríem pensar que es tracta d' algú que està en el bàndol dels detractors que tots tenim.  D'aquesta manera no ho veuríem com un atac personal, sinó com a part de la pluralitat d'idees i criteris de l'ésser humà.

Recordem: l'aprovació ha de venir de nosaltres mateixos i no dels altres: busquem estimar-nos i estimar el que fem. Amb això ens lliurarem de la necessitat de l'aprovació aliena.

dilluns, 17 de novembre de 2014

LA PERSEVERANÇA

"La gota perfora la roca, no per la força, sinó per caure constantment" (Ovidi)

Al llarg dels anys, de terapeuta o com a instructor de Chi Kung, he anat trobant-me amb el mateix tipus de comentaris en centenars de persones: "Sé que això que faig millora la meva salut!", "Sé que és el que em convé!. "  "Ho he pogut comprovar en la meva pròpia vida en diferents etapes! "; però, és que ... és tan difícil mantenir la disciplina de fer-ho!

Efectivament, la constància o perseverança és un hàbit que costa instaurar en les nostres vides; ja de per si carregades de tasques i obligacions ineludibles perquè encara ens afegim altres per compte propi.

Aquesta és una de les virtuts més necessàries, però també de les més fugisseres quan es tracta d'aconseguir les nostres fites.

No hem de confondre perseverança amb lluita com moltes persones comenten en parlar de perseverança.

Si tu vols millorar la teva vida, precís és que tinguis ben clar què és el que cal modificar de la teva conducta: què necessites incorporar i què necessites eradicar dels teus hàbits diaris. Per a la seva consecució no és lluitar el que es necessita; sinó perseverar per adquirir aquesta rara gemma anomenada constància o perseverança el fruit de la qual és la fortalesa i la formació d'un caràcter.

La lluita és una altra cosa. La lluita és l'enfrontament que establim amb nosaltres mateixos quan sabem el que ens convé, però ens resistim a això per l'esforç que suposa, pel temps que reclama; en definitiva pel peatge que necessitem pagar.

La lluita és el diàleg intern negatiu, el desassossec o el pòsit que queda en la nostra ànima, psique o estat emocional quan sabent tot allò que ens faria sentir molt millor (tal com corregir hàbits indesitjats, vèncer petites temptacions que en sucumbir a elles ens amarguen l'existència, millorar aspectes de la nostra persona o incorporar algun hàbit que tant admirem en altres persones), no ho abracem com un regal que transformaria les nostres vides. Incrementem aquesta lluita quan ens diem: "demà ... ho faré demà!" o esperaré ... que ja canviaran les coses ", (sense tenir en compte que les coses no canvien soles); la conseqüència d'aquestes postergacions o evitacions és aquest pòsit de desassossec de què parlo i que genera una lluita més gran que l'esforç que necessitaríem per dur a terme estratègies o hàbits de millora i benestar .

Alguns exemples: La persona que pateix d'irritabilitat, ansietat, insomni i després de provar durant un temps algun tipus de relaxació, meditació o una altra estratègia adequada, veu regulat el problema, però el deixa sense més perquè és més fàcil veure la tele o estar enganxada a l'ordinador; o ... la persona que amb problemes crònics de columna vertebral, practica una temporada una disciplina que li alleuja els dolors i millora el seu estat físic, però que igualment li és més còmode tornar a prendre analgèsics o suportar els dolors abans de seguir amb un hàbit de salut ben constatat.

M'agradaria concloure fent una petita reflexió que és el missatge que haurien de rebre.
-"Gastem molta més energia i molt més temps resistint-nos al canvi que practicant la tècnica o l'estratègia emprada per aconseguir el nostre objectiu""

Malauradament estem en una societat que valora més la immediatesa en la consecució de desitjos o objectius, i això no ajuda a practicar la perseverança com a mitjà per enfortir l' autodomini i el caràcter.

Jeroni Hernàndez
Terapèuta i Coach Personal


dissabte, 22 de març de 2014

HUYENDO DEL PRESENTE

Cada día se levantaba con el mismo pensamiento. "Algún día mi vida cambiará y entonces seré feliz, seré grande, seré reconocido y admirado".  Pero mientras tanto pasaba el tiempo y arrastraba tras de sí años esperando el mismo sueño, sin que hubiese cambiado nada, y sin saber apreciar las cosas que ya tenía.

Se llamaba Fernando y se hacía llamar "Nando". Toda la vida soñando en cambiar de lugar, de amigos y si pudiera, en cambiar incluso de padres.
Iba al instituto donde el tiempo pasaba sin pena ni gloria. Quería ser escritor, guionista, comunicador, llegar al público, llegar a ser famoso y que su nombre sonara en todos los círculos de gente culta.

Miraba a sus coetáneos como seres inferiores a él. No les hacía participes de sus pensamientos en la creencia de que no tenían sensibilidad ni inteligencia para entenderlo. No se daba cuenta de que él era más pobre que todos ellos, porque mientras el vivía soñando con ilusiones que solo le darían la felicidad  en un hipotético futuro, la mayoría de sus vecinos y amigos disfrutaban cada momento de las pequeñas cosas que la vida les proporcionaba minuto a minuto, hora a hora, día a día.

Cuando sus amigos le proponían los juegos típicos de la edad, el rehusaba diciendo que tenía que pensar, que tenía que hacer; los amigos a su vez y después de tantos intentos fallidos para que se incorporara a sus juegos, hacían un mohín de desconcierto, a veces algún comentario sarcástico y lo dejaban.
Después de eso, él en su interior se lamentaba de que no insistiesen y se dolía de que no les interesaba lo suficiente, de que pasaban de él y eso le hacía sentirse desgraciado y solo.

Había nacido en una familia sencilla y con pocos medios económicos, rodeado de otras muchas familias en las mismas condiciones, en una época en que los niños eran una bendición para los padres,  porque se esperaba de ellos que enseguida que tuviesen fuerzas colaborasen en las rudas tareas de la labranza. Era un tiempo en que los padres como jerarcas de la casa, solo se ocupaban de las tareas del campo con la ayuda de sus hijos y después, cuando por razones meteorológicas no iban al campo, lo pasaban en la taberna bebiendo y hablando sobre temas de labranza y otros temas que nuestro protagonista no alcanzaba a entender.

Admiraba y envidiaba a los personajes del lugar que con sus trajes raidos y zapatos de charol o piel gastada, se diferenciaban de los más desafortunados, los labradores que con sus pantalones gastados y zurcidos y americanas o prendas de las que no se sabía el color original, ya que las llevaban día tras día y mes tras mes como si de un uniforme se tratase.

Envidiaba a los pocos "señoritos" hijos de los más afortunados, así como los juguetes que ostentaban como símbolo de su alcurnia. Por fuera mostraba una actitud desdeñosa hacía ellos, pero por dentro la envidia lo corroía.

Era entonces cuando más fuertemente le venía el pensamiento..."Un día seré un triunfador y todos me envidiarán";  Pero no se daba cuenta de que estos pensamientos en lugar de animarlo y hacerse sentir mejor, le hacían sentirse cada vez más solitario y triste,  ya que sus sueños correspondían a un futuro lejano que no le dejaba tiempo para vivir y gozar del presente.

Leía novelas donde se identificaba con el protagonista que se llevaba el mérito y la mujer más bonita; soñaba con ser el héroe de toda clase de proezas, y en realidad, vivía sumergido en un mundo totalmente ajeno a su realidad.

Cuando estaba en la mesa juntos a su familia, tenían que llamarle varias veces para atraer su atención; miraba sin ver y si estabas sentado frente a él, no podías tener la seguridad que si te veía o no, tal era su abstracción. Por eso le pusieron el apodo de "el fantasma", apodo que lo sacaba fuera de sí y lo enfadaba cada vez que se lo decían.

Por otra parte se sentía feliz porque con bastante frecuencia pasaban de él y esto le permitía estar en su mundo de ensoñaciones y escapando a la realidad.

 ¿Cuántos Fernandos conocemos que pierden el regalo del presente porque siempre viven en la casa del ayer, o de un futuro hipotético en que  "podrán ser felices"?

¿Cuántas personas pasan por la vida sin disfrutar de los pequeños placeres del día a día?

De la sonrisa amable e ingenua de un bebé, del saludo cordial del vecino, del regalo de un bonito amanecer o sencillamente del don de la vida que pueden elegir entre vivirla intensamente o pasar por ella como "fantasmas": invisibles y ausentes para todo regalo que la vida nos hace continuamente.

Imaginemos que ahora "Nando" despierta del sueño que lo mantiene en una vida sin vida, en un futuro intangible...Imaginemos que se le rompen los vidrios con los erróneamente ha enfocado la vida, y que ahora con una nueva visión de apertura a todo lo que le rodea, a todo lo que se ha perdido, despierta de ese letargo que lo ha mantenido separado de la vida, de los demás y de sí mismo.

¿Cómo cambiará esto su vida?

¿Cómo cambiaría esto las vidas de tantas y tantas personas que viven proyectándose el futuro "donde encontrarán la felicidad"?

¿Os suenan estas frases?:

-"Cuando acabe la carrera, entonces podré relajarme y ser feliz"-.  Y...cuando acaban la carrera...-
"Cuando consiga el trabajo para el que me he preparado, entonces seré feliz".
-"Cuando tenga un novio, una novia...´entonces sí que habré logrado la felicidad¨".

Mientras la vida pasa con todos sus dones y todos sus estímulos del día a día, Adela, Elena, Margarita, Nando, Juan, Antonio y todos los que se escapan al presente dejan escapar sus vidas porque para todos: ellas y ellos, la felicidad está en el mañana, sin tener en cuenta que el HOY es el regalo, ya que presente, significa concretamente eso: un regalo.

Recuerdo ahora un bonito cuento de Jorge Bucay en el que un buscador entra en un cementerio y observa que todas las lápidas parecen ser de bebes o de niños muy jóvenes. Cuando tristemente conmocionado por esta observación le pregunta al cuidador del cementerio sobre la terrible maldición del lugar, ya que todas las tumbas parecen ser de edades tan tempranas, éste le responde sonriendo:

-"Puede serenarse. No hay tal maldición, lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre.

"Cuando un joven cumple quince años, los padres le regalan una tablilla como esta que llevo al cuello. A partir de ese momento, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, anota en la tablilla el suceso y el tiempo de la duración del placer.

Después cuando la persona muere, contamos todos los momentos que la persona ha anotado, haciendo así la suma del tiempo disfrutado para escribirlo en su tumba. Porque para nosotros ese es el único y verdadero TIEMPO VIVIDO")

dimecres, 29 de gener de 2014

RELATO ZEN Y EMOCIONES

En cierta ocasión, un belicoso samurái desafió a un anciano maestro zen a que le explicara los conceptos de cielo e infierno, pero el maestro le contesto con desprecio:

-¡No eres más que un patán y no puedo malgastar mi tiempo con tus tonterías!-

El samurái, herido en su honor, montó en cólera y desenvainando su espada, exclamó:
-Tu impertinencia te costará la vida.

-¡Eso  -replicó entonces el maestro- es el infierno!-

Conmovido por la exactitud de las palabras del maestro sobre la cólera que le estaba amenazando, el samurái se calmó, envainó la espala y se postró ante él, agradecido.

-¡Y eso -concluyó entonces el maestro-, eso es el cielo!

En este relato japonés, vemos cómo el samurái rápidamente es capaz de percibir que son sus emociones las que le sumergen en un estado de cólera tan brutal y descontrolado capaz de quitar una vida por una afrenta a su honor; pero a la vez, la propia autoconciencia de esa cólera que le atrapa, le hace comprender que ése es realmente su infierno; mientras que el agradecimiento  por una constatación tan clara y elocuente, le llena de paz y le hace comprender que tal como le explica el anciano maestro zen: ese estado emocional es su cielo.

Si nos observamos con atención, y somos capaces de seguir el flujo de nuestras emociones, veremos -al igual que el samurái-, que son éstas las que nos hacen columpiar en los más variables estados anímicos: tristeza, cólera, euforia, alegría, miedo, etc., etc. Por este motivo y siguiendo la consigna de Sócrates: "Conócete a ti mismo", deberíamos prestar atención para conocer cuáles son las emociones que nos embargan; ya que únicamente si las conocemos, podremos gestionarlas y transformarlas para no ser esclavos inconscientes e involuntarios de las mismas.

La inteligencia emocional es precisamente esta: la habilidad de descubrir y gestionar de forma ecológica y positiva el vendaval de emociones que pueden azotarnos a través de las diferentes situaciones que nos toca vivir.

El tiempo que dediquemos a esta auto-observación nos rendirá grandes beneficios, ya que solo si conocemos qué emoción nos tiene atrapados, podremos gestionarla y salir de la misma transformándola.

Jeroni Hernàndez
Terapèuta i Coach Personal

diumenge, 5 de gener de 2014

LA BIOLOGÍA DE LA AUTOCURACIÓN

Un pequeño recordatorio del poder de nuestra mente y por tanto de los resultados de nuestros pensamientos. Tan efectivo como simple! Con frecuencia tendemos a menospreciar lo aparentemente sencillo, sin antes comprobar su eficacia.

“Somos mutantes. Somos las únicas criaturas en la superficie de la Tierra capaces de transformar nuestra biología mediante lo que pensamos y sentimos. (Si lo personalizamos aplicándolo a nuestra persona la efectividad para nuestra cognición es mayor)

Tus células están constantemente observando tus pensamientos 
y siendo modificados por ellos.

Un ataque de depresión puede arrasar tu sistema inmunológico; serenarte, al contrario, puede fortificarlo tremendamente
La alegría y la actividad armoniosa te mantienen saludable y prolongan tu vida. 

El recuerdo de una situación negativa o triste libera en ti las mismas hormonas y sustancias biológicas destructivas que el estrés. 

Tus células están constantemente procesando todas tus experiencias y metabolizándolas de acuerdo con tus puntos de vista. 

Tú no puedes simplemente captar datos aislados y confirmarlos con un juicio crítico. Tú te transformas cuando interpretas lo ocurrido. 

Si estás deprimida o deprimido proyectas tristeza por todas partes del cuerpo. 

En tu cuerpo la producción de neurotransmisores se altera, el nivel de hormonas varía, tu ciclo del sueño es interrumpido, los neuropéptidos en la superficie externa de tus células se tornan más viscosos y más propensos a formar grumos y hasta tus lágrimas contienen trazas químicas diferentes al de las lágrimas de alegría.

Todo este perfil bioquímico será drásticamente modificado cuando te sientas tranquila/tranquilo. 

Tu proceso de envejecimiento puede ser neutralizado cada día. 

Estos hechos confirman la gran necesidad de usar tu consciencia para crear los cuerpos que realmente necesitas. 

Shakespeare no estaba siendo metafórico cuando a través de su personaje Próspero dijo: “Nosotros estamos hechos de la misma materia que los sueños”. 

¿Quieres saber cómo está tu cuerpo hoy? Entonces recuerda lo que pensaste y sentiste ayer. 

¿Quieres saber cómo estará tu cuerpo mañana? ¡Observa tus pensamientos y emociones hoy! 

La elección de tu estado anímico está en tí. ¿Cómo eliges sentirte?


Jeroni Hernández
Terapeuta a Sabadell