dilluns, 13 d’abril de 2020

LA FUERZA DE LA IMAGINACIÓN (Período de confinamiento)


Hace muchos años tuve una profesora de yoga bastante mayor, que por imposibilidad física transitoria y por la edad no podía realizar una postura de yoga. Durante un largo periodo de tiempo la realizó en su imaginación. La postura era la vela o Sarvangasana.
Pasados un par de años fue a un encuentro nacional donde muchos maestros de yoga realizarían esta asana o postura. La felicitaron por su perfección en la ejecución de la misma.

Desde hace mucho tiempo se viene estudiando en laboratorios a sujetos de estudio a los que se les pide que realicen ciertas actividades que necesiten de aprendizaje o bien de fuerza. Paralelamente a ellos también hay otro grupo que ejecutan la acción realmente.
Al cabo del tiempo estipulado, comprueban los parámetros de ambos grupos y la diferencia tanto en fuerza como en maestría de lo practicado es muy similar. Sigue teniendo un resultado un poco mejor el grupo que lo ha realizado físicamente, pero ambos grupos han tenido éxito en el experimento. La imaginación ha movilizado los circuitos necesarios que han actuado sobre los músculos requeridos así como en el proceso de aprendizaje.

Dicho esto, me gustaría que pienses que tu imaginación es capaz de realizar cosas asombrosas. Que solo la has de dirigir en la dirección de lo que quieras conseguir.

Ahora es un tiempo especial para poder utilizar nuestra imaginación de muy diferentes formas, y en función de las necesidades personales.
Tenemos tiempo y seguramente deseos de sentirnos mejor porque la situación lo requiere.
Cuando estamos ociosos tenemos algunas alternativas que podemos elegir. O bien me dejo llevar por lo que venga a mi mente, o elijo yo lo que deseo crear para mí. Hay tiempo para todo.
Para el confinamiento yo elijo libertad de movimientos. Y me puedo ir a la playa o a la montaña o incluso a pasear por la ciudad.
-¿Os recordáis de cuantas veces tenemos que llamar la atención a una persona porque no se entera de que la estamos llamando? Solemos decir. Está en Babia, lo que quiere decir que está en su mundo imaginario aislada de todo y de todos aún en medio de una clase o una fiesta familiar. Una prueba más del poder de nuestra imaginación.

Por lo expuesto, ahora me gustaría preguntarte:
¿Cómo te gustaría sentirte a lo largo de los días en este especial periodo que estamos viviendo?

¿Cómo quisieras verte a ti mism@ y a tu familia cuando todo esto acabe?

¿Dónde te gustaría estar ahora cuando decidas hacer una meditación?

En Control Mental enseñan al practicante a crear su propio laboratorio mental y lleno de todo aquello que le gustaría tener para su utilidad cada vez que ingrese en el mismo para “crear” la experiencia que desea vivir.

-Ahora imagínate que eres tu el que creas este laboratorio o habitación especial para tu trabajo o creatividad personal
Piensa en todos los detalles que te gustaría para tenerer cubiertas todas tus necesidades: Decoración. Equipos de sonido o electrónicos. Incluso hay personas que crean un guía para que les oriente.
Es a ese lugar al que el practicante se retira mentalmente para meditar i/o crear en su mente la realidad que desea para él.

Terminaré recordando una frase que me gusta mucho. “Aquello que crees en tu mente, lo creas en tu realidad física”.

Ahora, puedes crear ese lugar especial y desde ahí medita, reza, imagina y crea, porque somos los co-creadores de nuestra realidad.


TRANSFORMACIÓN Y CAMBIO (Período de confinamiento)

En estos días me viene el recuerdo de una etapa de mi juventud cuando estuve en una comunidad de seguidores de Gandhi y con el patrocinio de un personaje italiano muy relevante en la época conocido como Lanza del Vasto.

De aquella comunidad me quedó grabado un hábito que tenían y era el siguiente. Cada hora sonaba una campana y todos nos quedábamos durante un minuto en silencio para conectarnos con nuestro interior y reconectarnos con el espíritu que guiaba nuestras vidas.
Podríamos decir que cada uno nos encomendábamos a la divinidad en la que creíamos o el objetivo interior que perseguíamos.
Después de ésta experiencia, pasé por otras comunidades interdisciplinarias en las que pude ver que tenían un hábito similar. Cada equis horas todo se paraba y dedicaban unos minutos a la devoción personal de cada uno o la línea que cada uno seguía. Esto me pareció fantástico porque era una forma de mantenernos conectados con nuestra búsqueda, fuese ésta mundana o espiritual.

Al cabo de los años y como tantos miles de personas practiqué meditación en sesiones diarias de un tiempo determinado, que recomiendo y creo que es una vía de crecimiento muy importante. Personalmente pensé que estaba muy bien, pero que el día tenía muchas horas y era fácil desconectarme del estado meditativo, por lo que comencé a incorporar aquellos viejos hábitos aprendidos en mi juventud.

Desde hace años una de las estrategias más poderosas que he conocido, enseñado y aplicado ha sido la de pararnos tantas veces como podamos al día y durante los minutos que podamos entrar en nuestro interior a través de la observación de nuestra respiración, a la vez que dejamos pasar cualquier pensamiento. Esto nos llevará a un estado de calma y serenidad que es el momento propicio para enfocarnos en crear ese futuro inmediato que queremos vivir.
De esta forma nos centramos en aquello QUE QUEREMOS y no en LO QUE TEMEMOS.

Imaginaros.
¿Cual sería nuestro estado anímico si en estos días de confinamiento que vivimos, nuestra mente estuviese enfocada en vernos y ver a nuestros familiares sanos y fuertes?

¿Si en vez de pensar de forma catastrófica y temida, dirigiésemos nuestro pensamiento en el resultado que queremos?

¿Cómo cambiaría esto mi forma de estar, sentir y actuar?

A este estado podremos llegar a través del pensamiento dirigido o proyección mental, de la meditación o de la oración.

Me viene a la mente ahora el documental de Masaru Emoto, “Los mensajes del agua”. Ciertamente me impactó su visión por ver reflejado en el mismo el poder de nuestro pensamiento, y remontándome varios siglos atrás las palabras del filósofo Blaise Pascal, que decía: entre creer y no creer, lo mejor es creer. En sus propias palabras: “Creer en Dios es la mejor apuesta. Si ganas, lo ganas todo. Si pierdes, no pierdes nada.”

Esto me lleva a la conclusión de que de una forma u otra, para vivir en la esperanza y conseguir nuestra paz interior, necesitamos creer bien sea en una deidad, un poder superior (como cada uno se lo pueda imaginar) i/o en la fuerza del pensamiento como palanca de transformación y cambio del estado presente que nos mantiene en el sufrimiento al estado deseado que nos lleva a la liberación.







dimarts, 31 de març de 2020

TIEMPOS DE CAMBIO. CONVIRTAMOS LA CRISIS EN UNA OPORTUNIDAD.

Ante una situación tan alarmista, desconocida e imprevista para todos como es la que estamos viviendo, habrá muchas reacciones diversas basadas en la formación, el estado anímico de cada uno, y lo influenciable que sea.
Deberíamos seguir unas pautas que nos mantengan informados, ocupados y entrenándonos para nuestro autocontrol emocional.

Primero.
No leer ni divulgar todo lo que nos llega por las redes sociales, (filtremos todas las fuentes) puesto que la mayoría ni está contrastada, ni nos ayuda en absoluto el conocerlo; sino que aumenta nuestra preocupación y ansiedad ante lo desconocido por lo temido que es. Por tanto, tengamos claras y sigamos las normas de prevención aconsejadas por personal cualificado.

Segundo.
Eduquemos nuestra mente. Si nuestros pensamientos se escapan del momento presente en que ni a mí ni a mis seres queridos no nos pasa nada, no dejemos que nuestro pensamiento se dispare y entre en un bucle que se retroalimenta de todos nuestros temores. Esto realmente no es fácil, pero con atención y persistencia llega a ser posible.
Para ello, cada vez que nos venga un pensamiento sobre una situación que no dependa de nosotros porque pertenece a un futuro más cercano o lejano, hemos de evitar a toda costa entrar en el bucle de búsqueda de respuestas; porque son las respuestas a una solución de un problema inexistente, lo que acabaría creando el problema. El primer síntoma sería una ansiedad que iría aumentando exponencialmente en la medida que siguiésemos enfrascados en el diálogo interno que generaríamos por darle energía a algo que solo está en nuestra imaginación.
Si nuestra forma de ser es vivir preocupados por lo que nos pueda ocurrir en el futuro, de la ansiedad llegaríamos a vivir en un estado de miedo al futuro permanente, y todo ello, porque aún no hemos comprendido que solo podemos ocuparnos del presente ante el que sí podemos actuar haciendo lo que toque en cada momento.
Resumiendo este apartado diría: “¡Si depende de nosotros ahora, ocupémonos, y si no despreocupémonos!”

Tercero.
Ocupemos nuestro tiempo. La mente tiene que estar ocupada. No está acostumbrada a estar en silencio. (Solo los practicantes de la meditación pueden permanecer en un silencio más o menos tiempo y más o menos fructífero).
Sugiero algunas actividades, pero seguro que vosotr@s encontrareis algunas otras que no se me ocurren a mi.
Podemos hacer un repaso de nuestra vida y ver si hay cosas que nos gustaría modificar para sentirtnos mejor. Cuando lo descubramos, seguiremos investigando cómo o de cuantas formas podríamos generar este u otros cambios. Esto nos lleva un tiempo que es muy valioso y gratificante.

-¿Tenemos pequeñas cositas pendientes que cuando las miramos nos hacen sentir desosiego porque sabemos que las teníamos que haber hecho?

-¿Cómo nos sentiremos cuando las hayamos realizado?

Podemos aprender alguna nueva actividad dentro de nuestras posibilidades actuales y ver cómo nos sentimos cuando descubrimos que somos más capaces de lo que creíamos en un aprendizaje constante que nos lleve a crecer como personas.

-¿Cuantas cosas hemos pensado en hacer y las hemos postergado porque nos faltaba tiempo o priorizabamos otras por la situación?

Este es un momento especial. Podríamos verlo cómo un tiempo de redescubrimiento y de reinventarnos.

También podemos explorar la EXPERIENCIA DEL SILENCIO.


Para ello voy a darte unas pautas sencillísimas para un tiempo que yo denomino como mi resset de recuperación diario, y lo realizo varias veces al dia
Se trata de lo siguiente y con ello obtendremos un par de cosas importantes.
Lo primero, eliminar las tensiones que vamos acumulando a lo largo del día a la vez que relajamos la mente, y lo segundo, entrenarnos para potenciar y aumentar nuestra atención y capacidad de concentración.

Ahora voy a dirigirme a ti en singular porque te estoy hablando a ti en estos momentos.

“Sentad@ estirad@, cierra los ojos y observa cómo te sientes en este preciso momento: sensaciones físicas, emociones, tranquil@, intranquil@, etc. Ahora ya has hecho un chequeo de tu estado en este preciso momento. Este es tu espacio de tiempo. No estás para nadie. Ni teléfono ni timbre ni nada. Es tu momento.
Ahora comienza a observar cómo es tu respiración, solo obsérvala, no intentes modificarla, ni juzgarla. Sencillamente observa su ritmo, su cadencia, su recorrido y a la vez permítete dejar pasar cualquier pensamiento que pueda llegarte. No intentes no pensar (porque eso ya sería pensar), sinó solo deja pasar todo pensamiento sin ningún juicio ni intento de evaluación. Permanece en este estado de observación de tu respiración los minutos que te sientas cómod@. Cuando tus ojos sientan la necesidad de abrirse, ábrelos y observa el cambio”.

En esta posterior observación evalúa qué cambios has observado, y eso es todo...por el momento. Experimenta y disfruta. Ya me contarás! Y mejor aún. Observa los cambios que experimentarás tras realizarlos varias veces al día al cabo de una semana.
…/…
VIVE AQUÍ, AHORA, EN ESTE MOMENTO.